
Las fotografías nos cuentan, nos informan, nos mienten… pero siempre con ese potencial evocador que transmite distintas emociones, ajustadas a la época en que se reciben y a la sensibilidad de cada mirada, fruto no solo de su contenido si no también del modo y el medio en que se presentan, de la leyenda que las acompaña, del texto elegido para ser ilustrado, del lugar que ocupan en la compaginación de página, del encuadre o fragmentación de la totalidad de la imagen publicada. Todo ello va a incidir en su significado, en ocasiones muy distanciado de la intención del fotógrafo.
Ya nos han hablado Ernest Alòs de la distancia física y mental entre una mesa de redacción y el escenario de guerra en el que se movía el fotógrafo o Teresa Farré -en su análisis de las fotografías de Agustí Centelles- de la abundancia en la historia del fotoperiodismo de pies de foto redactados por alguien que no es el autor, así como de usos de reencuadres y escenificaciones que han conducido a que el significado de una fotografía sea totalmente diferente al original. Ello cuando hablamos de un autor y de un editor, a lo que habría de sumarse, en ocasiones, la posible distorsión añadida por la agencia fotográfica. En el caso de los carteles, la casuística se complica, pues el concepto de autoría se confunde y desdibuja al multiplicarse en varios autores, quedando más patente el concepto de que toda fotografía es una construcción.

"Pour le desarmement des nations" Jean Carlu, 1932. Photo Andre Vigneau. Editado por l’Office de Propagande Graphique pour la Paix, Paris

¿Qué haces tu para evitar esto?. Editado por el Ministerio de Propaganda, (Valencia) c. 12/1936-1/1937
A pesar de los aproximadamente cuatro años que separan la realización de estos dos fotomontajes editados en carteles, es indudable que presentan una notable similitud formal y conceptual: ambos fueron creados como una herramienta de propaganda y, por tanto, con la finalidad de emitir un mensaje que provocara una reacción, una conducta determinada acorde a su concepción ideológica, siendo el de 1932 una alerta de prevención de una guerra y el de 1936-1937 una denuncia en pleno conflicto bélico; gráficamente están resueltos con líneas tiradas en un círculo y/o un triángulo, creando una tensión entre imagen y grafismo propia del estilo constructivista; se utilizan los mismos elementos ofreciendo una visión en contrapicado que acentúa el punto de vista desde la tierra, donde habitan las víctimas: una madre con su hijo bajo un cielo plagado de escuadrillas de bombardeos; además, y como veremos a continuación, en ninguno de los dos casos se trata de refugiados o de ciudadanos huyendo de un bombardeo. Para la construcción del cartel Pour le desarmement des nations su autor, Jean Carlu, optó por una puesta en escena cuyos actores fueron la mujer y el hijo de Ernest Hemingway y el disparo fotográfico se debe a André Vigneau, director del estudio de publicidad parisino Photo Lecram. El fotomontaje final sintetiza lo que sería el drama de una guerra con tal dosis de realidad que hasta sorprendió al propio Carlu. En el cartel ¿Qué haces tu para evitar esto? el autor, desconocido, optó por descontextualizar la imagen de una madre y un niño que, entre una multitud de ciudadanos, lloran la muerte de Buenaventura Durruti el día de su entierro en Barcelona, el 22 de noviembre de 1936. Tuvo que fragmentarla y recortarla para omitir el saludo republicano del niño, tal y como se muestra en la ilustración.

Entierro de Buenaventura Durruti. Barcelona, 22 de noviembre de 1936.Fons Generalitat de Catalunya (Segona República) / Arxiu Nacional de Catalunya
La imagen forma parte de un reportaje de 91 fotografías sobre el entierro del dirigente anarquista y su autor es desconocido. Unicamene sabemos que se conservan en el archivo fotográfico del Comissariat de Propaganada de la Generalitat de Catalunya y que no se han encontrado publicadas en ningún medio.
En cuanto al elemento que provoca el terror de las víctimas, vemos como la bomba amenazante del cartel de 1932 se ha convertido en 1936 en su devastadora consecuencia: un edificio destripado. En el archivo fotográfico de la Delegación de Propaganda y Prensa de Madrid, conservado en el Archivo General de la Administración, se encuentran 110 imágenes de la retaguardia de Madrid en guerra de un fotógrafo identificado con el nombre de Lladó, una de las cuales se corresponde con la imagen del edificio al que le han arrancado las entrañas [1], y otras varias de la ciudad de Madrid destruida en los bombardeos de noviembre de 1936, publicadas en el Álbum Madrid, editado por el Comissariat de Propaganda en febrero de 1937. Si Lladó es Luís Lladó y Fábregas, fotógrafo de profesión domiciliado en la calle Bretón de los Herreros num. 4 de Madrid [2], su perfil no puede estar más lejos del arquetipo de fotógrafo de guerra, encarnado, como apunta Teresa Farré, en Robert Capa o Jimmy Hare. Su trayectoria discurre entre reproductor de obras de arte, colaborador del Patronato Nacional del Turismo y, desde 1918, fotógrafo adscrito a la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, si bien lo hará oficialmente y cobrando un sueldo desde 1920 [3]. Al estallar la guerra contaba con una dilatada experiencia profesional y gran pericia en la fotografía de arquitectura, como queda demostrado en la dramática imagen de un edificio devastado que enseña su rota desnudez, donde los otrora sólidos forjados aparecen ahora frágiles y suspendidos en un vacío amenazador.

Revista Nova Iberia núm. 2, Barcelona, febrero de 1937. Editado por el Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya
Una imagen aterradora en la que se inspiró el dibujante Francesc Almuni y con la que se realizó un fotomontaje con una fotografía de Robert Capa de los refugiados de Cerro Muriano, del 5 de septiembre de 1936 y que fue publicado en febrero de 1937 en la revista Nova Iberia editada por el Comissariat de Propaganda.
Referente a la autoría de los carteles, el primero, Pour le desarmement des nations (1932), es obra del diseñador grafico francés Jean Carlu, quien emprendió su lucha contra el nazismo desde Paris, como Heartfield lo hiciera desde Berlín y Josep Renau en España. En 1932 Carlu creó la Office de Propagande Graphique pour la Paix, organismo desde el que lo realizó y que se editaría en carteles y tarjetas de postales circulando generosamente hasta recalar en 1933 en Barcelona, en el marco de una exposición organizada por la Asociación General de Cartelistas de Barcelona, entidad a la que Carlu se vinculó a través de la invitación que les dirigió para que crearan en España un comité de su oficina, uniéndose a los de Francia, Alemania y Canadá. Los resultados no se harían esperar y un año más tarde la mencionada asociación organizaría un Salón de Carteles contra la Guerra presidido por el afortunado cartel de Carlu, tan del agrado de nuestro gran teórico y fotógrafo vanguardista Pere Català Pic.

Jean Carlu, 1937. Editado por Secours International aux Femmes et aux Enfants des Républicains Espagnols, Paris
Sin embargo, a pesar de las múltiples advertencias de unos y otros, la Segunda Guerra Mundial acabaría por estallar y España sería la telonera con la Guerra Civil española. En ese contexto la campaña de propaganda republicana en el exterior del país fue muy receptiva en medios democráticos. Si bien se sabe que estuvo coordinada desde Paris y articulada, en sus inicios, por el alemán Willy Münzenberg, todavía desconocemos en profundidad su funcionamiento. La mayoría del material de propaganda fue creado en España y traducido en diferentes idiomas para asegurar su difusión en el extranjero, pero también se confeccionó fuera, como el fotomontaje que realizó Carlu desde la entidad Secours International aux Femmes et aux Enfants des Républicains Espagnols en Paris y para el que utilizó la fotografía de la niña María Santiago, muerta en el bombardeo de Madrid y utilizada en España en diferentes carteles de propaganda (ver post La fotografía acusa). Aunque quizás haya realizado otros trabajos en el marco de la Guerra Civil española, no he podido localizar otras obras gráficas específicamente atribuidas a Carlu.
Tampoco hay acuerdo a día de hoy en lo tocante a la autoría del cartel ¿Que haces tú para evitar esto?, ya que no está firmado. El historiador Carlos Pérez [4] aboga por otorgar la autoría del cartel al artista gráfico ucraniano Mariano Rawicz, quien desde 1930 desarrolló en España una potente carrera como diseñador gráfico junto a su amigo polaco Mauricio Amster. El gran dominio que ambos tenían de la tipografía constructivista y de los nuevos planteamientos estéticos de las vanguardias que se aplicaban en Europa, quedó reflejado en el impacto visual que provocaron sus maquetaciones, fusionando tipografía y fotografía en excelentes fotomontajes. Ambos se afiliaron al partido comunista y pudieron conectarse con el medio intelectual republicano llegando a ocupar cargos destacados en el gobierno de la República durante la Guerra Civil española. No le faltan pues elementos a Carlos Pérez, por la trayectoria profesional de ambos artistas, por la excelencia de sus trabajos y por los cargos que ocuparon en materia de propaganda, para poder respaldar la declaración de su amiga Adina Amenedo, viuda de Mauricio Amster, quien le afirmó que Rawicz era el autor del cartel y que lo confeccionó en Barcelona al trasladarse el gobierno de la República, es decir a partir de octubre de 1937. Sin embargo, el cartel debió hacerse con anterioridad, entre diciembre de 1936 y enero de 1937, y por tanto en Valencia, donde estaba la sede de la República, con lo que se dificultaría dicha adjudicación, ya que Rawicz permaneció expulsado de España, por motivos políticos, desde 1934 hasta finales de enero de 1937; asimismo si se tiene en cuenta que el cartel apareció en la portada del diario argentino Noticias Gráficas del 13 de febrero de 1937, especificándose al pie que ya había sido fijado con profusión en Madrid, resulta improbable que Rawicz dispusiera del tiempo para confeccionarlo. No obstante, hay que recordar que también se producía material de propaganda fuera de España y que Rawicz no se desvinculó de España durante su exilio y continuó, por ejemplo, trabajando en la revista Viviendas que fundó él mismo en Madrid en 1932, y quizás continuó también con la agencia fotográfica M. Rawicz, creada por él mismo en 1933, de distribución de imágenes de la agencia rusa Soyuzfoto y de otras extranjeras cubriendo incluso noticias gráficas de España, probablemente suministradas por sus amigos de entonces: los fotógrafos alemanes Otto Ples -Opless- y Walter Reuter.
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[1] No se puede adjuntar la fotografía original del edificio por falta de tiempo en conseguir los permisos pertinentes de publicación
[2] Mi agradecimiento a Daniel Gozalbo Gimeno, Jefe de Sección de Información del Archivo General de la Administración por la exhaustiva información que me facilitó del fotógrafo Lladó
[3] Mi agradecimiento a la historiadora Pilar Rivas Quinzavos por su ayuda en la localización de datos del fotógrafo Llado a su paso por la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid
[4] Mi agradecimiento al historiador Carlos Pérez por su generosidad al transmitirme la valuosa información que posee sobre Mariano Rawicz y Mauricio Amster
Aquesta exposició i el seu catàleg han estat possibles gràcies al suport del National Endowment for the Arts, Joseph and Joan Cullman Foundation for the Arts, Frank i Mary Ann Arisman i Christian Keesee. A més, li han donat el seu suport Sandy i Ellen Luger.
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