
Una vida sobrellevada bajo diferentes nombres: Tina, Maria, Vera y Carmen, habitada en diferentes países: Italia, EEUU, Méjico, Alemania, Francia, Unión Soviética y España por la que transitó como modista, artista de teatro y cine, modelo, fotógrafa y activista política. Un compendio de vida intenso, donde no faltaron amores apasionados y en el que mantuvo una actitud consecuente y comprometida con las situaciones sociales de los más desfavorecidos y con las injusticias políticas de los más oprimidos. Fiel a sus ideas se involucró en todas estas causas con sus imágenes, con su pluma y con su activismo político.
Sería una tarea casi imposible el intentar desarrollar la vida tan fértil de esta mujer, conocida como Tina Modotti, en el limitado espacio de un post. Así pues me centraré únicamente en su entregada intervención durante la Guerra Civil española, a la que llegó el 19 de julio de 1936 para no abandonar el país hasta el fin de la contienda junto a los miles de refugiados que atravesaron los Pirineos camino de Francia.
No se conoce ninguna imagen captada por la fotógrafa durante sus casi tres años de estadía en España y, para entender esta “actuación no fotográfica” y reforzar alguna hipótesis, ya barajada, sobre la adjudicación de algunas posibles fotografías a Tina, creo necesario situar los vientos que regían su vida al aterrizar en la contienda siendo una activista política y una relevante fotógrafa.
Su nombre de pila era Assunta Adelaide Luigia Modotti (Udine, Italia 1896 – Méjico DF 1942). Como fotógrafa se formó en EEUU junto a Edward Weston, quien además de su preceptor fue su amante, amigo y el confidente con quien mantendría una prolífica correspondencia. Juntos vivieron en Méjico donde frecuentaron ambientes vanguardistas coincidiendo con Diego Rivera, Xavier Guerrero, Manuel Álvarez Bravo y David Alfaro Siqueiros entre otras personalidades del medio cultural mejicano, y formando parte del movimiento artístico interdisciplinario llamado Estridentismo. Describió con su cámara y con exquisita sensibilidad temáticas sociales que acabarían por ser símbolos del Méjico post-revolucionario que defendía la cultura autóctona. Sus imágenes aunaban elementos de denuncia y testimonio y constituyeron consistentes documentos sociales publicados ampliamente en Méjico, como en El Machete, órgano del partido comunista, o las revistas Forma , Mexican Folkways y Horizonte, pero también atravesaron fronteras y se recogieron por ejemplo en la revista alemana Arbiter Illustrierte Zeitung (AIZ) y en la Afga Paper de Praga. En España tampoco pasó inadvertida y la revista barcelonesa D’Ací i D’allà le dedicaría en 1928 un artículo alabando la cualidad estética y revolucionaria de su obra. En 1929 Tina es aclamada por la crítica al celebrarse su primera exposición individual en la capital mejicana, su amigo el pintor David Alfaro Siqueiros la denominaría “la primera exposición de la fotografía revolucionaria en Méjico”. Y sería también la última pues con ella Tina, aún seguramente sin saberlo, se despedía por la puerta grande de su vida fotográfica y lo hizo dejando el único escrito específico sobre fotografía que se le conoce On Photography del que selecciono este fragmento que sintetiza con palabras sus imágenes.
”……la fotografía, proyectada sólo sobre el presente y basándose en todo lo que existe objetivamente en frente de la máquinas, se afirma como el medio más incisivo para registrar la vida real en todas sus manifestaciones. De ahí su valor documental, y si a ello se añaden la sensibilidad y la aceptación del tema tratado, pero sobre todo una idea clara del lugar que ocupa en el devenir de la historia, considero que el resultado es digno de tener una función propia en la revolución social” [1]
Como activista política, estaba afiliada al partido comunista desde 1927 participando en diferentes acciones que la llevaron a ser acusada de terrorismo político y a ser expulsada de Méjico a principios de 1930. Su primer y breve destino sería Berlín, donde tomó la decisión de dejar la fotografía por el compromiso político, determinación que se refleja asimismo en la ruptura de la correspondencia regular con Weston y en su traslado a Moscú junto a su pareja de entonces, el militante del partido comunista italiano Vittorio Vidali, conocido como Comandante Carlos Contreras. En la capital soviética, donde residirían casi seis años, Tina ejerció diversas funciones en la sección de Prensa y Propaganda de la oficina exterior de Socorro Rojo hasta que ambos fueron comisionados por el Komintern a la Guerra Civil española.
Con estas consignas internas y externas Tina llegó a España donde desplegó innumerables trabajos sociales y políticos: fue enfermera del Hospital Obrero de Cuatro Caminos y otros centro sanitarios del Socorro Rojo Internacional (SRI), canalizó la llegada y distribución de alimentos para el pueblo republicano, organizó la evacuación de niños del país, fue redactora y supervisora del diario Ayuda: Portavoz de la solidaridad (SRI) en el que firmó varios reportajes con los seudónimos de Maria, Carmen Ruiz Sánchez y Vera Martín, y hasta miliciana alistándose en el Batallón femenino del Quinto Regimiento. Pero principalmente su labor fue la de coordinar el programa de trabajo del SRI.
Es evidente que Tina fue absorbida enteramente por su trabajo y la fotografía no tuvo lugar. No podía hacer ambas cosas a la vez, tenía que elegir y optó luchar desde otras filas. Y así se lo manifestó a Robert Capa y Gerda Taro cuando se encontraron en Valencia, el 4 de julio de 1937, durante la celebración del II Congreso Internacional de los Intelectuales en la defensa de la Cultura.
Sin embargo cuesta creer que una mujer que buscaba tras su cámara la razón de la desigualdad social y la injusticia, no hubiera captado todas esas situaciones tan indignas que ofreció el escenario de la guerra civil española. Algún testimonio da fe que Tina fotografió en España: Flor Cernuda, su compañera del SRI, la recuerda con su cámara Leica [2] y su compañero Vidali se la presentó a Aurora Arnaiz, de las Juventudes Socialistas, como una excelente fotógrafa que se revelaba ella misma sus fotografías [3].
En septiembre de 1937 se editó Viento del Pueblo, poesía en la guerra, una recopilación de 25 poemas antifascistas del poeta Miguel Hernández, compuestos entre septiembre de 1936 a julio de 1937 e ilustrados con 18 fotografías:

De izquierda a derecha: Miguel Hernández; Elegía primera (A Federico García Lorca); Sentados sobre los muertos

El niño yuntero; Los cobardes; Elegía segunda (A Pablo de la Torriente)

Llamo a la Juventud; Recoged esta voz; Jornaleros

Al soldado Internacional caído en España; Las manos, El sudor

Juramento de la alegría; 1 de mayo de 1937; Canción del esposo soldado

Campesino de España; Pasionaria; Euzkadi
Las he reproducido al completo, en su orden de aparición en el libro. El nombre que consta debajo de cada imagen es el del poema que ilustra. Ruego se me disculpe la fragmentación de los poemas, pues he preferido priorizar las ilustraciones fotográficas a fin de enseñarlas tal y como fueron publicadas.
La hipótesis del investigador y profesor Eutimio Martín, avalada por el escritor y profesor José Luís Ferris [4], a favor de que estas fotografías podrían haber sido realizadas por Tina Modotti me condujo a la consulta del libro, tras la que se pueden aportar nuevas contribuciones que avalan dicha suposición.
La amistad unía a Miguel Hernández con Tina y Vidali; además al constituir éste el Altavoz del Frente con fines propagandísticos integró en él a Hernández y a otros poetas revolucionarios con la finalidad de que sus escritos arengaran a los combatientes. El libro lo publicó Socorro Rojo, entidad vinculada al SRI en la que Tina y Vidali desempeñaron relevantes funciones. Tina pudo no fotografiar pero desde su relevante papel en el SRI, apoyó la fotografía: escribió el folleto La fotografía como arma del Socorro Rojo Internacional (dato que no he podido verificar), la entidad editó diversos carteles fotográficos y el periódico Ayuda aparecía regularmente ilustrado con fotografía.
Que Tina Modotti fuera la responsable de ilustrar con fotografías los poemas de Miguel Hernández es más que probable si se tiene en cuenta que no era la primera ni la última vez que trabajaría conjuntamente con un autor en su edición literaria, aunque ésta fuera la única que llegó a publicarse. En 1929 participó en la edición del libro El canto de los hombres del poeta mejicano Germán List Arzubide, obra que quedó inédita ya que, cuando las autoridades mejicanas detuvieron a Tina, decomisaron sus pertenencias cuando debía estar maquetando el libro en su casa y todo el material desapareció [5]. Durante su último exilio en Méjico y poco antes de morir hizo fotos en el estado de Oxaca para publicar en un libro de la escritora española Constancia de la Mora sobre los indígenas, esta edición tampoco vería la luz. [6]
Un recorrido visual por las 18 fotografías nos permite distinguir dos grupos: en el primero tenemos las de reportaje de acción, bélico en este caso, las cuales no creo que fueran realizadas por Tina Modotti en tanto que es un género al que no se dedicó, ni siquiera en épocas en que necesitaba ingresos económicos, como cuando llegó a Berlín expulsada de Méjico: en una carta a Weston datada el 23 de Mayo de 1930 escribió “… Me han ofrecido hacer ¨reportajes¨ o trabajos para diarios, pero no me siento apta para ello. Sigo pensando que es un trabajo para hombres, aunque aquí lo hacen muchas mujeres; quizás, ellas puedan hacerlo; yo no soy suficientemente agresiva…” [7]. Sin embargo, por la labor descrita que desempeñó en el SRI debió de tener fácil acceso a las fotografías que se iban captando de la guerra y algunas debió de utilizar para ilustrar los poemas [8]. Otras, en cambio, como el rostro de Miguel Hernández, recuerda a los retratos que hizo Modotti en su etapa mejicana de los años 20 en compañía de Weston, como el del artista Xavier Guerrero.

A la izquierda: Xavier Guerrero por Tina Modotti,1923. (publicado en CACUCCI, Pino, Tina Modotti). A la derecha: Miguel Hernández por Tina Modotti,1937
O su retrato de las manos, fragmentando el cuerpo en una práctica vanguardistica que denota su creciente compromiso con las causas sociales, como las manos trabajadoras que ya había retratado en Manos con pala, Manos lavando y Manos con títeres, o los pies, otra referencia de los trabajadores plasmada anteriormente por Tina. Por último, con el fotomontaje realizado con la estrella de cinco puntas, en representación del socialismo y del comunismo, sobre hojas de laurel, atributo de la victoria, Tina Modotti parecería ofrecer al pueblo de España un símbolo de sus ideales y de su esperanza de triunfo, igual que ofreció al pueblo de Méjico un símbolo de su revolución con sus composiciones de imágenes con un sombrero, maíz, una guitarra, un martillo, una canana y/o una hoz.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
[1] CACUCCI, Pino, Tina Modotti. Circe, Barcelona, 1992.
[2] BRANCIFORTE, Laura Tina Modotti: una intensa vida entre Europa y America. Universidad Carlos III de Madrid, 2006.
[3] ARNAIZ Aurora, Retrato hablado de Luisa Julián, Compañía Literaria, Madrid 1996.
[4] BRANCIFORTE, Laura: op.cit.
[5] TOLEDO, Victor, Germán List Arzubide: el valor histórico-poético de la vanguardia.
[7] BARCKHAUSEN,Canale, Christiane. Verdad y Leyenda de Tina Modotti..Ediciones Casa de las América, 1988.
[8] La fotografía que ilustra el poema Recoged esta voz se corresponde a un edificio bombardeado en 1936 en la calle Altamirano de Madrid. Dos imágenes similares de los fotógrafos Mayo se conservan en el Archivo Fotográfico de la delegación de Propaganda de Madrid (Archivo General de la Administración).
Me gustaria tomar contacto, porque como biografa de Tina Modotti me interesan tus pesquisas sobre este tema….cordialmente
Aquesta exposició i el seu catàleg han estat possibles gràcies al suport del National Endowment for the Arts, Joseph and Joan Cullman Foundation for the Arts, Frank i Mary Ann Arisman i Christian Keesee. A més, li han donat el seu suport Sandy i Ellen Luger.
Col·laboren:
[...] Para ver el artículo en el blog de La Maleta Mexicana, pincha aquí. [...]